La nave vuela a 20 kilómetros de altitud, una altura en la que no suele haber movimiento de aire ni nubes, con un peso de 75 kilos, lo cual es realmente ligero para su envergadura de 25 metros y la serie de elementos de los que está compuesto.
La importancia de este vuelo radica en la necesidad dentro de la industria aeronáutica de potenciar el uso de la energía solar para superar las limitaciones del combustible. Además de unas placas solares, los únicos elementos que necesitaría para mantenerse serían los motores abastecidos por la energía que generan los paneles y las baterías que almacenarían parte de la carga para la noche.
Las aplicaciones más inmediatas que muchos compradores están viendo en la tecnología de Airbus son las misiones de vigilancia, humanitarias y medioambientales, además de proyectos parecidos a los de Facebook y Google para proporcionar internet en zonas remotas.
Aunque este último trayecto ha durado un poco más de 25 días, sus creadores aseguran que sería capaz de volar durante 100 días y que seguirán desarrollando más drones de este modelo durante este año y el próximo.